HISTORIA

HISTORIA DE LA LECHERIA Y GRANJA SAN BENEDETTO

Los orígenes de La Lechería San Benedetto se remontan al año 1968, fecha en que la inició un italiano avecindado en la ciudad de Limache, don Alfredo D´Alessandro.

Don Alfredo llegó a una propiedad que se ubicaba en el sector Lo Chaparro y que denominó “Chacra San Benedetto”. Este lugar ya tenía su “pequeña fama” ya que aquí se encontraba “un hermoso hotel que fue de propiedad de don Luis Hirtz, rodeado de parques y con toda clase de comodidades, tan concurrido por turista y veraneantes, especialmente por los recién casados que llegaban allí a pasar su luna de miel. Quedaba apenas un kilómetro del puente Lo Caparro sobre es estero Lliu Lliu, en la calle 18 de septiembre” (1). El Hotel era una amplia casona de finas terminaciones, las paredes poseían telas y bajo en entablado de madera estaban los tubos de la calefacción. Por un tiempo el hotel estaba administrado por un matrimonio alemán, sin hijos y que para navidad invitaban a todos los niños de las cercanías a comer dulces, tomar leche con chocolate y disfrutar las ricas tortas que hacían. Hoy, todavía se conservan las palmas chilenas y la flor de la pluma de aquella época.

La Lechería se ubica en la localidad de Lo Chaparro, a 3 kilómetros del centro de Limache. Unas pocas vacas, un caballo, una vieja carreta, un arado, un rastrón y unas palas fueron las herramientas de los inicios, además del natural empuje y entusiasmo de don Alfredo. Así, en forma muy artesanal se iniciaba una aventura que hasta el día de hoy sigue vigente. La Lechería, fortalecida en su rico pasado, tiene mucho que ofrecer a sus visitantes; una caminata por el campo, llenar los pulmones de aire puro y respirar el olor de la tierra, revivir costumbres perdidas en el tiempo, estar cerca de los animales… en fin mostrar un poco a nuestro país.

El nombre, SAN BENEDETTO, se debe al NONNO BENEDETTO, el padre de don Alfredo, que si bien nunca conoció Chile, se vino desde Italia a nuestra patria en el corazón de su hijo y su nieta.

La Granja Educativa que hoy conocemos es responsabilidad de don Luis Rubio Contreras, que ha incorporado tecnología moderna básica para la ordeña, sin dañar el patrimonio de lo tradicional. Durante muchos años el trabajo estaba destinado a la producción de leche, la cual se entregaba a una empresa nacional de productos lácteos. Hoy la actividad se reparte entre atender a los turistas y las visitas educativas que hacen cientos de escolares a través del año. En cierta forma estamos insertos en la educación formal de los niños y jóvenes.

La primera visita que tuvo La Lechería se remonta al año 1987, con un cuarto año básico de un colegio de la zona. De ahí y hasta el año 1994 nos visitaron muy esporádicamente distintos cursos.

El año 1995, se dio un nuevo impulso con las VISITAS EDUCATIVAS, que posteriormente se vieron reforzadas con la reforma educacional. En los 23 años de funcionamiento nos han visitado miles de alumnos que han conocido y compartido con nuestros animales: vacas, caballos, ovejas, cabras, corderos, llamas, conejos, gallinas, gansos, patos, burros y nuestra recién inaugurada, pajarera gigante. Todos ellos han disfrutado de nuestras instalaciones: horno de barro, cocina de estilo antiguo colonial, sala de ordeña artesanal, corrales, vivero de árboles y arbustos, huerto de hierbas, plaza de las palas, paseo por el bosque y casa del lobo, comedor en un antiguo galpón de pasto, juegos tradicionales (columpios, balancines, resbalines, “palo encebao”, piscina de paja, torre de madera, rana, rayuela, luche).

Toda esta infraestructura la hemos complementado con una serie de talleres que desarrolla el alumno: pan amasado, greda, inseminación artificial, plantación, herramientas…

Hoy contamos con personal preparado para recibir la visita de alumnos y adultos en un ambiente muy campestre y una atención coloquial.

A partir del año 2000 se crea la Unidad Técnica con un equipo de profesores los cuales velan por los objetivos y actividades educativas que realizan los alumnos en La Granja es un oportunidad real para estar cerca de uno de los últimos bastiones que nos quedan de nuestra historia chilena, el campo, la naturaleza, los olores, los animales y en este sentido “la lechería puede considerarse pionera”. (2)

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(1) Torres Vergara, Belarmino: HISTORIA DE LIMACHE, 1957.

(2) Revista Invite, del Mercurio de Valparaíso. 11 de mayo de 2001.